Siempre estuve muy solo, pero nunca me importo... Tampoco es que me haya esforzado por tener compañía, me gusta estar solo. Pero, esta vez fue diferente; veo su silueta acercarse entre luces blancas y rojas y mi expresión cambia totalmente. Tiro el cigarrillo y lo pisoteo con fuerza, trato como puedo de arreglarme la ropa y me peino con la mano... Como si fuera a funcionar. Cada vez está más cerca, y desde esta distancia ya puedo ver como se dibujan los rasgos de su cara. Me impaciento, comienzo a mover los pies al ritmo de no sé que, miro para todas partes, me froto las manos... Que estúpido fui al tirar el cigarro, maldición. ¡Llega ya!
Miro hacia el suelo y sonrío, por alguna razón me encanta fantasear con extraños... Nada sexual, aclaro. Solo me gusta pensar que soy feliz con alguien que no conozco, y hacer esas típicas cosas de enamorados. Creo que nunca he sido feliz, quizá esa sea la razón.
La puedo ver completamente, es el momento. Volteo en su dirección y empiezo a caminar... Al cabo de unos cuantos segundos estoy frente a ella. ¡Que momento paralizante!, cruzamos miradas y las apartamos al mismo tiempo... Ella sigue en su camino y yo en el mío. Yo sé que ella me ama, de la misma manera que yo la amo... Así como también sé que caminó en esta dirección solo para verme a mi, y así poder amarnos con las miradas.
S.



