La noche tiene esa magnífica capacidad de atraparme, aún cuando llego cansado no logro dormir hasta que la noche casi de manera vampírica absorbe lo que queda de mi.
Entonces llega agua a mi cabeza... Agua... Agua roja... Quiero sangre... Quiero sangre en el piso, y una muerte ausente, un cadáver que nadie conoce y se niega a dar una historia. Miro a sus ojos y pienso que el amor a veces llega muy tarde... Demasiado, diría yo. No puedo describirla, lo único que puedo decir es que este cuerpo es desmesuradamente bello. En este momento lo mas conveniente es apartar la mirada, no vaya a ser que me den ganas de morir para buscarla a ella en el mundo de los muertos. Quizá era necesario que tuviera ese destino, su belleza definitivamente no es propia para este mundo. Camino hacia la puerta, mis pies forman huellas de sangre, es una escena exquisita, tomo un par de fotografías y un mechón de cabello, finalmente me marcho del cuarto con piso ajedrezado con la esperanza de volverla a ver y con el recuerdo de su voz exclamando que la ayude a morir.
S.
domingo, 21 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario